2.2  LA ACCIÓN DE DIOS EN LA VIDA DE LOS JÓVENES:

"A mediados de Febrero de 1967 un pequeño grupo de estudiantes junto con los profesores de Dukesne decidieron dedicar un fin de semana a la oración, meditando en los primeros cuatro capítulos de los hechos de los apóstoles y buscando la voluntad de Dios.  Unas treinta personas acudieron a este retiro.  La mayoría de los alumnos ignoraban lo que fuera el Bautismo en el Espíritu Santo, o los dones y los frutos del Espíritu, tales como recién se habían manifestado; ni querían los profesores impelerlos hacia semejante experiencia. Casi todos los estudiantes con anticipación al retiro habían leído el libro de David Wilkerson, La Cruz y el Puñal; que habla con tanto poder de la acción de Dios, en la vida de los jóvenes.  Así que todos se reunieron en oración para buscar la voluntad de Jesucristo en sus vidas.  

Este "Retiro de Dukesne", según lo nombran, sin duda alguna era uno de los acontecimientos más notables de la historia del movimiento pentecostal (católico). Aunque se hayan oído muchos relatos semejantes en todo el mundo, este era un ejemplo sobresaliente de la benigna y pronta acción del Espíritu Santo para los que le abren el corazón.  

Todo el día del sábado lo pasó el grupo en oración y estudio. Pensaban dedi-car la noche a festejar el cumpleaños de uno de los sacerdotes. Una joven lo expresó: "Cansados de orar, pensábamos dedicar unas horas a cosas distintas".  

Los novios Paul Grey y Marianne Springle habían oído del Bautismo en el Espíritu Santo y lo deseaban.  Por eso se dirigieron a Ralph Keifer y le pidieron que orase con ellos para que el Espíritu Santo actuara plenamente en sus vidas.  Subieron al segundo piso evitando la demás gente, y allí, orando recibieron una honda impresión de la presencia del Espíritu de Cristo.  Luego este Espíritu se manifestó en el don de lenguas extrañas en las cuales los dos alabaron a Dios.  Después decidieron volver al grupo, pero no contar lo que les había pasado.  

Lo que ignoraban era que una de las jóvenes, Patti Galagher, se había sentido atraída a la capilla y allí había percibido la presencia casi palpable del Espíritu de Cristo.  Con temor ella abandonó la capilla instaba porque otros entraran allí con ella. De dos en dos y uno por uno los del grupo se dirigieron a la capilla. Y reunidos allí en oración el Espíritu Santo se derramó sobre ellos.  

Sin exhortación  ni dirección alguna, cada uno encontró a la persona del Espíritu Santo, según lo que había pasado semanas antes con otros.  Algunos alabaron a Dios en lenguas extrañas, otros lloraron quedamente de gozo, otros oraron y cantaron.  Siguieron orando desde las diez de la noche hasta las cinco de la mañana.  No llegó a todos de inmediato, pero durante esas horas Dios obró en cada persona allí de una manera admirable.  

Lo que más importa y lo que resulta más impresionante es que el grupo recibió los frutos del Espíritu Santo.  Aquellas horas de experiencia tan íntima con el Señor tuvieron su efecto en muchos:  Han seguido meses de vivir más cerca de Cristo, de compartir la paz, el gozo, el amor, la fe y la confianza antes mencionados. Pasando las semanas, el Señor tocó a otros muchos por medio de este grupo; algunos abandonaron vidas pecaminosas; otros se volvieron de sus dudas intelectuales a una robusta y efectiva fe en el Señor Jesús.  Por el resto del Semestre los dones externos y los frutos internos del Espíritu Santo (si se nos permite hacer la distinción) seguían manifestándose en esta pequeña comunidad de fe que llevó el gozo del amor de Cristo a muchos católicos de la vecindad universitaria. Y este gozo ha perdurado. (Kevin & Dorothy Ranaghan. Pag.13-15).  

"En el aula 316 del Centro Administrativo de la Universidad de Notre Dame, se encontraba un típico grupo universitario: estudiantes, señoritas de St. Mary's College (Universidad de Mujeres), catedráticos, uno que otro sacerdote y religiosa, y algunos laicos de la ciudad. Que haya 30 ó 40 personas reunidas en un aula es cosa muy normal. Pero en este grupo había algo anormal. Todos profesaban creer que Jesucristo estaba presente en el cuarto, y que también estaba presente el Espíritu Santo... influyendo en ellos y hablando por ellos. Por allá una señorita contó cómo una amiga le había traído a Jesús. Más acá en el centro un hombre relató que hacía una semana que una hermana suya se sanó de una dolencia crónica de la cadera cuando un grupo se lo pidió a Jesús en oración. Otra joven dio "un mensaje de Dios", hablando como si estuviera transmitiendo las mismas palabras de él. Como si estos acontecimientos no fueran lo suficientemente desconcertantes para una persona que por casualidad se encontrara por allá, de vez en cuando, fuera un individuo o fuera el grupo entero, se rompía a hablar en una lengua extraña o al menos en sonidos no inteligibles. Si se preguntara a uno de ellos qué hacía, esta responderá con cierto gozo: Ya ve que estamos orando en lenguas extrañas; alabando a Dios en idiomas que nunca aprendimos sino que los recibimos del Espíritu Santo".  

Esta escena, aunque extraña y desconcertante, ahora se repite en decenas de ciudades y pueblos en los Estados Unidos, no solamente en las Universidades sino también en las salas sociales de las Iglesias, en conventos y monasterios, y en casas particulares.  

Los que toman parte en estas reuniones, que se hallan desde un lado del país hasta el otro, parecen ser gente sana y normal, cuerda, que participan en muchas actividades inclusive una vida plena y activa en la Iglesia Católica" ... (Kewin & Doroty Ranaghan. Pg. 7 y 8).  

"Actualmente existen grupos de oración carismáticos católicos por todo el mundo con millares de personas que dan el mismo testimonio: "Por el poder del Espíritu Santo yo encontré a Jesús como Salvador personal y ahora él es mi Señor".  En todo el mundo hay testigos de que Jesús está vivo.  Porque han tenido un Encuentro nuevo, vivo, personal con Jesús resucitado y gracias a Él, se experimenta una nueva vida y se llega a confesar: El Espíritu Santo transformó mi vida 

Por encima de las previsiones más optimistas 30.000 personas se reunieron del 14 al 16 de Junio de 1974, en el campus Universitario de Notre Dame University South Bend. Se trata de los participantes de la Conferencia Internacional de la Renovación Carismática de la Iglesia Católica.  Entre ellos, diez obispos, cardenales, setecientos sacerdotes, ... representantes de cuarenta países diferentes.  Esta gran Asamblea de oración duró tres días. La multitud representaba a más de mil grupos de oración que unidos suman medio millón de miembros. Esta cifra es casi el doble de la que se había registrado el año anterior. Medio millón de personas que entregan varias horas por semana a la oración porque aspiran a acercarse a Dios y desean alabarlo y glorificarlo.  

¿Queremos pensar de esta fuerza de irradiación?. El movimiento tiene solamente ocho años de existencia. No tiene dirigentes nacionales o internacionales, ni está financiado. No hace propaganda y su fin es puramente espiritual. En consecuencia su impulso parece un prodigio. ¿Es un capricho de moda? ¿La enésima novedad de éxito efímero que no tardará en desaparecer? ¿o bien, es el arranque de una verdadera renovación en la Iglesia y en la sociedad?." (Walter Smet. Renovación Carismática de la Iglesia. Pg.202-203).  

"Un momento clave para esta Renovación dentro de la Iglesia Católica fue el Pentecostés en 1975, cuando 12000 católicos que habían tenido la experiencia de Pentecostés se reunieron en la basílica de San Pedro para esperar del Santo Padre el veredicto sobre la autenticidad de su vida espiritual.   

De todas las naciones que hay bajo el cielo estaban congregados aquella mañana gloriosa para preguntarle al sucesor de San Pedro qué era lo que se debía hacer. El Santo Padre no pudo ver más claro cuando en tono de pregunta dijo: "¿Cómo no va a ser esta Renovación una oportunidad para la Iglesia y para el mundo? Entonces esta Renovación Espiritual, ¿Cómo no va a ser una suerte para la Iglesia y para el mundo y en este caso, cómo no adoptar todos los medios para que continúe siéndolo (S.S. Pablo VI. Homilía en la solemnidad de Pentecostés. 18 de Mayo de 1975)" 

Los líderes de la R.C.C. a nivel de la Oficina Internacional han realizado permanentes encuentros con el Papa: 1979,1981, 1984.   

El más reciente acontecimiento ha sido el retiro mundial, al que asistieron 7000 sacerdotes, organizado por la Renovación Carismática y llevado a cabo en la sala de audiencias del Santo Padre en Octubre de 1984" (Renovación Carismática. José H. Prado F. Pg. 12-13).  

 

El Cardenal León-Joseph Suenens habló de las dos gracias para la Iglesia en el Siglo XX:  

"El Concilio fue una gracia Pentecostal Eclesial, a nivel de 'Obispos'; la Renovación es una gracia pentecostal eclesial a nivel 'grande comunidad cristiana'" (Asamblea plenaria de la Sagrada Congregación para la Evangelización de los Pueblos. Roma, 19-22 Abril de 1983).

 

Por. JUAN N. GONZÁLES TORRES. Director Escuela de Misioneros Juan Pablo II

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