“LA RENOVACIÓN CARISMÁTICA CATÓLICA EN LA IGLESIA”


1.  LAS PROMESAS DEL SEÑOR PARA REALIZAR UN NUEVO PENTECOSTÉS Y ASI TRANSFORMAR, RENOVAR Y SANTIFICAR A LOS  MIEMBROS DE LA IGLESIA.

Al finalizar el siglo XIX, una religiosa italiana se propuso esta labor: Sensibilizar a la Iglesia ante la acción vivificante del Espíritu Santo. 

Helena Guerra, este era su nombre, había nacido en Lucca en 1835; ingresó a la comunidad de las religiosas pasionistas, en donde fue "maestra de novicias" de Santa Gema Galdani; murió en 1914 y fue beatificada por Juan XXIII en 1959. 

En 1895 Helena Guerra escribió varias cartas al Papa León XIII,

"Padre Santo, apresuraos a llamar al cenáculo a los fieles.  No queda sino abrir el cenáculo, llamar a él a los fieles, multiplicar las oraciones, y el Espíritu Santo vendrá.  Vendrá y convertirá a los pecadores, santificará a los fieles, y la faz de la tierra será renovada.  Entremos todos al cenáculo... volvamos al Espíritu Santo, a fin de que el Espíritu Santo vuelva a nosotros... Una vez Jesús manifestó a los hombres su corazón; ahora quiere manifestar su Espíritu"  (Citada por el P. Diego Jaramillo. Renovación Carismática. Pg.37).

La sierva de Dios, Concepción Cabrera de Armida (México), en las primeras décadas del siglo XX, el Señor le inspiró la fundación de las obras de la cruz. En sus escritos espirituales, entre 1915 y 1931 se encuentran mensajes recibidos del Señor (profecías) de esta santa donde se anuncia un "Nuevo Pentecostés" para la Iglesia, llamado a veces como un "Segundo Pentecostés".

He aquí los mensajes más significativos:

"El mundo necesita como un Nuevo Pentecostés y, por la impetración de mi corazón, vendrá a renovar los corazones" (Cuenta de Conciencia 40/142; 20 Noviembre 1916).

"Vendrá un Nuevo Pentecostés por el impulso vivo del Espíritu Santo, honrando al Padre..."  (CC.49/313; 9 Noviembre 1927).

"Quiero dar un poderoso impulso a mi Iglesia, infundiendo, como en un Nuevo Pentecostés, al Espíritu Santo en mis sacerdotes" (CC.50/165; 5-01/28).

“Que el Espíritu Santo, por intercesión de María, venga a ellos (los sacerdotes) como en un Nuevo Pentecostés, y los purifique, los enamore, los posea, los unifique, los santifique, y los transforme en mí" (CC.50/296; 25-01/28).

"El mundo necesita imperiosamente al Espíritu Santo para espirituali-zarse; pero más mis sacerdotes, que deben abrir sus almas a un Nuevo Pentecostés, limpias y puras, transformadas en mí para honrar al Padre y salvar al mundo" (CC.52/231; 29 Septiembre de 1928).
 
"Muchas almas esperan este Nuevo Pentecostés, como nueva ilustración en la vida espiritual, cuya parte principal depende del Espíritu Santo, pero glorificará a la Trinidad, al Padre por su Verbo, y al Verbo por el Padre y el Espíritu Santo"  (CC.48/293-294; 13 Septiembre 1927).

"Al enviar al mundo un Segundo Pentecostés, quiero que arda, quiero que limpie, ilumine e incendie y purifique con la luz y el fuego del Espíritu Santo" (CC.40/180; 26 Enero 1917).

"No cese la plegaria de tu corazón al Padre, rogándole que active la venida del Espíritu Santo, un Nuevo Pentecostés, sobre mi Iglesia amada" (CC.53/71; 2 Diciembre 1928)

"Pide un Nuevo Pentecostés interior, que penetre los corazones sacerdotales, los empuje y los incendie..."  (CC.54/109; 23 Noviembre 1929)

 

2.  PALABRAS DE LA BIENAVENTURADA Y SIEMPRE VIRGEN MARÍA, SOBRE UN NUEVO PENTECOSTÉS PARA RENOVAR, TRANSFORMAR Y PURI-FICAR LOS MIEMBROS DE LA IGLESIA.

"¡Ven Espíritu Santo!". 
"Soy la esposa del Espíritu Santo. Mi poderosa función de medianera entre ustedes y mi hijo Jesús se ejerce sobre todo, en obtenerles superabundan-temente del Padre y del Hijo, el Espíritu de Amor.

Por este Divino fuego debe ser renovada y transformada la Iglesia. Por este fuego de Amor será renovado todo el mundo. Bajo su poderoso hálito de vida ¡Se abrirán por fin los nuevos cielos y la nueva tierra!.

En el cenáculo de mi corazón inmaculado dispónganse a recibir este Divino Espíritu.

El Padre da a ustedes para asociarlos íntimamente a su misma vida y para que pueda resplandecer en ustedes, de manera cada vez más perfecta, la imagen del Hijo, en quien ha puesto todas sus complacencias. Jesús lo comunica a Uds. como el fruto más precioso de su misma redención, como testimonio de su persona y de su Divina misión. También en esta lejana tierra donde te hallas hoy, traído por mí para celebrar unos Cenáculos con muchos hijos míos, ves ya difundido el Evangelio a través de la preciosa obra de los misioneros.

Ahora todo el mundo debe ser llevado a la plenitud de la verdad, al Evangelio de Jesús, a la única Iglesia querida y fundada por Cristo, y esta es la obra del Espíritu Santo.

La Iglesia debe abrirse a la acción de su Divino fuego de tal manera que, completamente purificada, esté pronta a recibir el esplendor de su nuevo Pentecostés, en preparación para la segunda gloriosa venida de mi hijo Jesús. Hoy los invito a todos a entrar en el cenáculo de mi corazón inmaculado: en espera de recibir en plenitud al Espíritu de amor, que les ha sido dado como don por el Padre y por el Hijo.

Mi corazón inmaculado es la puerta de oro a través de la cual pasa este Divino Espíritu para llegar a ustedes.  Por eso los invito a repetir con frecuencia: "Ven Espíritu Santo, ven por medio de la poderosa intercesión del corazón inmaculado de María, tu esposa amadísima" (Movimiento Sacerdotal Mariano. Tananarive-Madagascar, 7 de Junio de 1981. Fiesta de Pentecostés. Pg. 409-410).


2.1  Mensaje de la Bienaventurada Virgen María en Berlín (Alemania) El 22 de Mayo de 1994, en la Solemnidad de Pentecostés.

Ven Espíritu Santo

"Hoy se encuentran aquí reunidos en un cenáculo continuo de oración con su Mamá Celestial, en la celebración litúrgica de la solemnidad de pentecostés.

Repitan con intensidad de amor, la oración que yo misma les he enseñado: 'Ven Espíritu Santo, ven por medio de la poderosa intercesión del corazón inmaculado de María, tu amadísima esposa".

Ven Espíritu Santo.
Es necesaria una nueva y universal efusión del Espíritu Santo para llegar a los nuevos tiempos tan deseados.

Es necesario que llegue Él pronto, el Segundo Pentecostés.

Este puede realizarse sólo en el cenáculo espiritual de mi corazón inmaculado. Por esto hoy renuevo la invitación a toda la Iglesia a entrar en el cenáculo que la Mamá Celestial les ha preparado para estos últimos tiempos.

Ustedes pueden entrar con el acto de consagración de mi Corazón Inmaculado.

Pido que esta consagración, por mí pedida con tanta insistencia, se haga por los obispos, por lo sacerdotes, por los religiosos y por todos los fieles. Y se haga por todos, para abreviar el tiempo de la gran prueba que ya ha llegado.

Entonces el Espíritu Santo los llevará a la comprensión de toda la verdad entera.

El Espíritu Santo les hará comprender los tiempos que están viviendo. El Espíritu Santo será luz en su camino y los hará testigos valientes del Evangelio en la hora tremenda de la gran apostasía.

El Espíritu Santo les hará comprender cuanto yo he manifestado y que está contenido en el libro todavía sellado.

El Espíritu Santo dará su perfecto testimonio al Hijo, preparando los corazo-nes y las almas a recibir a Jesús que regresará a Uds. en la gloria.

Ven Espíritu Santo.

Ven por la poderosa intercesión de mi corazón inmaculado.

Mi hora es la hora del Espíritu Santo.

El triunfo de mi Corazón Inmaculado coincidirá con el gran prodigio del Segundo Pentecostés.

Bajará de nuevo fuego del cielo. Y purificará a toda la humanidad vuelta pagana.

Será como un pequeño juicio y cada uno se verá a sí mismo en la luz de la verdad misma de Dios.

Así los pecadores regresarán a la gracia y a la santidad; los perdidos al camino del bien; los lejanos a la casa del padre; los enfermos a la completa sanación; los soberbios, los impuros, los malos, colaboradores de Satanás serán siempre desechados y condenados.

Entonces mi corazón de Mamá tendrá su triunfo sobre toda la humanidad, que volverá un nuevo esponsorio de amor y de vida con su Padre Celestial.

Ven Espíritu Santo.

Ven por la voz de tu esposa amadísima que te llama.  Yo soy la divina esposa del Espíritu Santo, quien, por singular designio del Padre, soy llamada verdadera Madre del Hijo, así soy constituida verdadera esposa del Espíritu Santo.

El Espíritu Santo se ha dado a mi alma con una interior y verdadera unión esponsal y de esa ha nacido el Fruto Divino de la virginal concepción del Verbo en mi purísimo seno.

El Espíritu Santo no puede resistir a la voz de la Esposa que lo llama.  Por esto únanse todos a Mí, mis pequeños hijos, al invocar hoy el don del Espíritu Santo. Su imploración se transformará en oración en estos últimos tiempos. Sea su oración habitual, por ustedes frecuentemente repetida porque les ha sido enseñada y les ha sido ardientemente pedida por su Mamá Celestial: "Ven Espíritu Santo, ven por medio de la poderosa intercesión del Corazón Inmaculado de María, tu amadísima Esposa".

Abran sus corazones a la esperanza, porque está por llegar a ustedes el más grande prodigio del Segundo Pentecostés" (Movimiento Sacerdotal Mariano. Pg.1073-1076).

2.2  Mensaje de La Virgen María en Hede (Alemania), 22 de Mayo de 1988, Fiesta de Pentecostés.

El Espíritu Santo vendrá.
"Hijos predilectos, reúnanse de todos los lugares de la tierra para vivir este día en el cenáculo de mi corazón inmaculado.

Es el día que recuerda la venida del Espíritu Santo sobre los apóstoles, reunidos en oración conmigo en el cenáculo de Jerusalén.
En este día de Pentecostés del año Mariano, consagrado a Mí, los invito a unir sus oraciones a las de la Madre Celestial, para obtener el gran don del segundo Pentecostés. El tiempo del segundo Pentecostés ha llegado.

El Espíritu Santo vendrá como un rocío celestial de gracia y de fuego, que renovará el mundo entero.

Bajo su irresistible acción de amor, la Iglesia se abrirá para vivir la nueva era de su más grande santidad y resplandecerá con una luz tan fuerte, que atraerá hacia sí a todas las naciones de la tierra.

El Espíritu Santo vendrá, para que se cumpla la voluntad del Padre Celestial y el universo entero vuelva a reflejar su inmensa gloria.

El Espíritu Santo vendrá, para instaurar el reino glorioso de Cristo y será un reino de gracia, de santidad, de amor, de justicia y de paz.

Con su divino amor abrirá las puertas de los corazones e iluminará a todas las conciencias.

Cada hombre se verá a sí mismo en el fuego abrazador de la Divina verdad. Será como un juicio en pequeño. Luego Jesucristo establecerá su reino glorioso en el mundo.

El Espíritu Santo vendrá por medio del triunfo de mi Corazón Inmaculado.

Por eso hoy los invito a todos a entrar en el cenáculo de mi corazón.

De ese modo estarán preparados para recibir el Don del Espíritu Santo que los transformará y los hará instrumentos con los que Jesús instaurará su reino" (Movimiento Sacerdotal Mariano. Pg. 752-753).

 

JUAN N. GONZÁLEZ TORRES.  Presidente Corporación RCC de Boyacá

 

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